jueves, 13 de marzo de 2008

Un puente entre Dios y la ciencia

La teoría de Charles Darwin volvió a los titulares de los diarios, con las declaraciones de Juan Pablo II: “Nuevos descubrimientos nos llevan a reconocer que la teoría de la evolución pasa a ser algo más que una hipótesis”: 137 años después de su lanzamiento, las pasiones, algunas de ellas violentas y enconadas que el evolucionismo suscitó en el pasado, yacían al parecer adormecidos pero no olvidados. El Santo Padre ha tocado un punto sensible reavivando antiguas rescoldos y desatando una ola de comentarios y opiniones.

El contenido de sus palabras nos llevaría a suponer si la teoría de la evolución es más que una hipótesis, quiere decir que lleva visos de ser cierta; si es cierta nos pondría ante la evidencia que descendemos de una rama de los antropoides, afirmación que el mismo Darwin, aunque implícita y claramente demostrada en su libro, no se atrevió a declarar abiertamente, atemorizado por las reacciones que tal idea podría ocasionar en su tiempo. Y no estaba equivocado, si observamos que hoy sostenidos por una gran cantidad de muestras fáciles, los adelantos en genética molecular con las pruebas del ADN y las semejanzas comprobadas del 99% de nuestros genes con los chimpacés, así como las evidencias de cráneos fosilizados de seres humanos (identificados por la dentadura, que muestran diferentes capacidades de 800-900-1,100 centímetros cúbicos, hasta llegar al límite actual de 1,400 c.c.) Las muestras más recientes presentan un mayor volumen cerebral, lo que demuestra el acelerado crecimiento del cerebro en los últimos 2 millones de años. Pruebas que ayudan a confirmar la teoría de Darwin, la cual sigue, sin embargo, sufriendo el embate de tenaces sectores de oposición.

Entre ellos el grupo religioso de los creacionistas, que en EE.UU. ha solicitado al Congreso que sea obligatoria en los colegios la enseñanza bíblica de la creación y en algunos estados vetar la divulgación del darwinismo. El apasionamiento de esta confrontación es a todas luces exagerado, si tenemos en cuenta que la Iglesia y los grupos religiosos defienden la creencia que Dios creó al hombre y lo mismo sostiene también la mayor parte de evolucionistas. La diferencia entre ambos no es substancial, sólo reside en la forma como se conceptúa que Dios creó al hombre, si por soplo divino o por evolución, pero el concepto acerca del origen divino de la creación en las dos versiones es el mismo.

La versión de la creación, a través de una pareja inicial –Adán y Eva- fue útil y necesaria para explicar en tiempos antiguos el concepto del origen divino del hombre; de otro modo hubiera sido muy difícil comprenderlo. Pero, a la luz de nuevas evidencias científicas ante las que no podemos fungir de sordos o ciegos, esta versión en la cual el Creador habría colocado una a una las especies paulatino de perfeccionamiento evolutivo; y si entendemos que Dios organizó este proceso, ambas suposiciones, la del Génesis y lo darwinista, concuerdan en un punto común.

La teoría evolucionista presenta un esquema razonable porque descarga en cada ser viviente la tarea de llevar a cabo un perfeccionamiento biológico, en base a su esfuerzo y participación. En la versión del Génesis, Adán y Eva habrían recibido gratuitamente el don de la vida y el raciocinio. En el proceso de evolución, estas virtudes son parte de una herencia conquistada en base al esfuerzo de miles de generaciones de seres vivientes que nos antecedieron. Los más simples pusieron los primeros ladrillos de ese gigantesco edificio que representa la vida en la Tierra.

Nacemos involucrados en un programa evolutivo en el cual nos vemos obligados a ejercitar nuestras funciones físicas y psíquicas y asumir la responsabilidad de nuestro comportamiento. Un modelo en el cual minerales, vegetales, animales y seres humanos mantenemos una estrecha relación indispensable para nuestra coexistencia. Un maravilloso proceso organizado y puesto en marcha por el Divino Creador.

Bajo el punto de vista religioso el esquema evolutivo presenta una incógnita: ¿en qué momento el hombre alcanzaría el don del alma? Esta es una interrogante difícil de responder, porque se trata de un tema que trasciende lo orgánico y pasa a ser materia de fe, y como tal, la fe no necesita de medios visibles o evidencias externos para precisar el momento a la circunstancia física en que el ser humano recibió la virtud del alma; y no es doble subordinar la existencia del alma a la aparición de Adán y Eva, sobre todo si, como recomienda el Santo Padre, no debemos tomar el Génesis literalmente. La fe nos sirve para creer que el hombre tiene alma, aunque no podamos identificar el momento, las condiciones o el proceso mediante el cual esto ocurrió.

Al alcanzar el hombre la capacidad de raciocinio, merced al perfeccionamiento evolutivo del cerebro, accede mediante este don a la concepción de la existencia de Dios y a la observación de elementos invisibles para los sentidos, como la justicia, la verdad, la belleza, el amor, la virtud, la moralidad, descubriendo así el camino hacia la espiritualidad. No es entonces el espíritu el que evoluciona en función a la materia, sino que la materia al evolucionar alcanza a aspirar y llegar a la espiritualidad. En un proceso organizado y dirigido por Dios.

Las valientes declaraciones de Juan Pablo II –confirmando y ampliando el sentido de la declaración de Pío XII en la Encíclica “Humani Generis” (1950)- “La evolución es una hipótesis digna de ser estudiada”, ponen a la Iglesia Católica a la vanguardia en el camino de establecer un puente entre la religión y la ciencia. Si pensamos en la filosofía, al decir del doctor Francisco Miró Quesada Cantuarias “como un esfuerzo por llegar al conocimiento absoluto, definitivo, universal que tenga que ser aceptado por todos”, esta meta final supondría el conocimiento de Dios, que sabemos es el autor de todas las cosas y esa relación nos conduce a la posibilidad de conciliar la religión con la ciencia, abriendo el camino del futuro, iniciado y fortalecido por las palabras de Juan Pablo II.

¿Se acerca el fin del capitalismo?

Para Meter Drucker, considerado el más importante teórico de la dirección empresarial, el capitalismo tiene los días contados. En su reciente libro “La Sociedad Postcapitalista”, vaticina que los mismas fuerzas que destruyeron al marxismo, son los que están llevando al capitalismo a la obsolescencia. Cada cien o doscientos años se produce en la historia de Occidente una súbita transformación; el autor anuncia que estamos en un periodo de cambios de tal magnitud que: “Nadie nacido en 1990 será capaz de imaginar el mundo en que crecieron sus abuelos o el mundo en que nacieron sus padres”. Aunque el capitalismo ha sido la realidad dominante en los últimos 250 años y el marxismo en los últimos 100,, ambos están siendo sustituidos, por una sociedad que será controlada por el saber. Una organización diferente ni la mano de obra serán el recurso económico básico, sino el saber.

Gran admirador de Taylor, a quien considera un precursor porque aplicó el saber al ámbito del trabajo, Meter Drucker defiende su orientación, pero el esquema de división del trabajo propuesto por el taylorismo está siendo ahora frontalmente recusado por la “reingeniería” de Michael Hammer y James Champy, que lo consideran obsoleto.

Pienso que dentro de una década o dos puede haber nuevos y sorprendentes “milagros económicos”, países pobres y atrasados del Tercer Mundo pueden convertirse en potencias económicas. ¿Será el Perú uno de ellos? Pronostica que Brasil puede sorprender al mundo, y comete luego un error al añadir: “Si tiene el valor político de seguir el ejemplo de México (su libro fue escrito poco antes de la fuerte crisis económica mexicana).

En su brillante análisis expone algunos de los recientes fenómenos políticos y económicos que pasan desapercibidos para la gran mayoría, pero cuyo impacto está sacudiendo los cimientos de la actual sociedad. Cito entre ellos el hecho que los grandes reservas de dinero son controlados ahora por las instituciones, especialmente el fondo de pensiones o de inversión, que dejan pequeña cualquier cantidad que pudiera tener el capitalista en el pasado y se convierten en las principales fuentes de capital. (Esto explicaría el vigoroso esfuerzo de las AFP por atraer nuevos socios). Y, como advierte el autor, ésta es una versión diferente del capitalismo, un capitalismo sin capitalistas, que no se adecua a ninguna teoría social conocida. Advierte que muchas de estas instituciones, por pensar en el corto plazo y que la auditoria de estas empresas permitiría a los fiduciarios (propietarios del capital) actuar como propietarios responsables.

Después de la segunda guerra mundial el Estado-nación se convirtió en le Estado-fiscal, todos han terminado creyendo que no hay límite económico a lo que se puede gravar o tomar prestado, en consecuencia no hay límite económico a lo que un gobierno puede gastar, al punto de llegar a pensar que los individuos sólo tienen derecho a lo que el gobierno gasta se convierte en el medio para que los políticos ganen votos. Los gastos del Estado han aumentado más rápido que nunca en el pasado, el gobierno no ha crecido, ha engordado”.

Otro importante proceso que el autor expone es el “globalismo”, que ha influido en el hecho que el dinero ha escapado del control de Estado-nación y se ha convertido en transnacional. El reciente esfuerzo de los bancos de Alemania y el Japón por reflotar el dólar, le darían la razón. Incluido la información, manejada celosamente por Mussolini, Hitler o Stalin, se ha vuelto también transnacional, la contaminación tampoco conoce fronteras, se ha extendido por todo el planeta.

Sostiene, mas adelante, que los efectos de la “Guerra Fría” afectaron a América Latina que, en lugar de Asia Oriental, hubiera sido sede del “milagro económico” de no ser por el dinero que se malgastó en construir enormes fuerzas armadas; habría podido añadir el autor que gran parte de estos países adoptó además un erróneo esquema socialista que alejó la inversión, “Una nación que gasta más de 2% o 2.5% de su producto bruto en tiempo de paz, no puede esperar siendo competitiva en la economía mundial mucho tiempo”.

En relación al actual y debatido tema de la desigualdad económica, Peter Druker destaca la ley del suizo-italiano Wilfredo Pareto (1915) “Cuanto más Productiva es una economía, mayor será la igualdad de la renta”. Una ley que ha sido ampliamente confirmada en los últimos decenios y la prueba más clara en el caso del Japón que, con el más igualitario. Una excelente receta para disminuir la desigualdad en la distribución de la renta, un factor que, sin embargo, no es tomado en cuenta en nuestro país, ni siquiera mencionado en las debates sobre este tema.

Volviendo sobre su tesis, el autor predice que una economía basada en el saber será bastante diferente de cualquier economía existente y que los únicos o principales productores de riqueza serán la información y el saber. Piensa que ingenieros, abogados doctores y ejecutivos, deben volver a la escuela cada cuatro años para no quedar rezagados, el puesto de trabajo será un lugar donde los adultos continuarán aprendiendo. “El saber no es algo impersonal, no reside en un libro ni en un banco de datos, el saber está encarnado en una persona. En la organización del futuro, (calcula como límite el año 2010 o 2020) no habrá subordinados sólo asociados”.

Aunque el título del libro, sugiere una visión del porvenir y la proximidad del nuevo milenio alienta la actividad de gurús, adivinos y analistas del porvenir, Peter Ducker, prudentemente, rehuye el compromiso de darle una forma más concreta a su proyecto de sociedad de futuro. Más allá de su magistral y conciso análisis del presente, el esquema de las condiciones en que el capitalismo dejará de ser un factor predominante es un concepto todavía brumoso, si tenemos en cuenta que el saber es caro y necesita cada vez más inversión y, por lo tanto, capital.

Su posición conservadora es comprensible, como veterano zorro de la dirección de empresas sabe que vaticinar el futuro es una tarea ingrata y difícil y lo reconoce: “Es aún arriesgado predecir, cómo será el mundo postcapitalista mismo”. Pero, al final se ratifica firmemente en su tesis: “Una cosa sí, es predecible: el máximo cambio será el cambio del saber”.

Revolución en Moscú

David Sarnoff, gerente de la poderosa RCA, en los Estados Unidos en la década de los cincuenta, declaró en ese entonces enfáticamente, “dentro de 20 años la Unión Soviética se reintegrará al sistema democrático occidental”. Sus pronósticos excesivamente optimistas para esa época, comienzan, aunque tardíamente, a cumplirse. La Unión Soviética enfrenta una vasta modificación de su estructura política y económica.

La perestroika (reestructuración) y el glasnost (apertura o transparencia) representan otros objetivos, nada menos que la elección del máximo dirigente del Kremlin a través del voto directo de los ciudadanos.

La perestroika, es una revolución gestada desde arriba, es el poder el que dicta principios y reglas que lo limitan. Un fenómeno político poco usual, la mayor parte de las veces en la insurgencia de abajo hacia arriba la que pone restricciones o derriba al poder absoluto.

Los analistas se preguntan las razones que conducen a Gorbachov del Kremlin que según los observadores estaba al parecer intacta, presenta en realidad grietas y amenazantes fisuras. “El país comenzó a perder impulso” declara Gorbachov, “un enfoque imparcial nos llevó a la conclusión de que el país estaba al borde de la crisis”.
El punto crucial lo constituye sin duda el fracaso del modelo económico. En las ultimas décadas el crecimiento de la URSS es menor que el de cualquiera de los países de Europa y constituye un peligro, porque la disminución del ingreso económico, afectará el potencial militar en que se basa el poderío soviético y aumenta el pesado fardo de la carga sobre los habitantes de la URSS.

El problema sin embargo, no se resuelve con una simple declaración de principios, por que el fracaso económico coloca sobre el tapete, el concepto, de que no es factible conseguir un objetivo económico, sin antes modificar las estructuras que lo posibiliten, que para tener productividad tiene que haber iniciativa, competencia, e incentivos, tres factores no compatibles con el actual ordenamiento marxista.

Para Gorbachov, el socialismo no está en discusión, es y sigue siendo el mejor sistema, lo que necesita es reformarse, necesita una revolución y revolución significa construcción pero también demolición.

El problema es que bajo la sombrilla protectora de una apertura a la democracia, las recetas de la perestroika dignifican no sólo demoler, sino arrojar pro la borda la mayor parte de los postulados de Lenin y las bases del ordenamiento socialista.

Para el Kremlinólogo Jerry Hough, la vasta burocracia teme las reformas porque pueden afectar sus puestos de trabajo, pero cree que los intelectuales y la joven burocracia apoyan de una disminución de los controles en información y cultura. Hough piensa sin embargo que los intelectuales que ahora aplauden el proyecto, se convertirán luego en el mayor obstáculo, por que demandarán cada vez más libertades. Las tensiones de Armenia y Azerbaijan constituyen dificultades étnicas que preocupan a Moscú.

No es un secreto para nadie, que el comunismo enfrenta una declinación a nivel mundial, en todos los frentes; los partidos marxistas en Francia 7%, en Italia 17%, ambos con márgenes que sobrepasaban el 30%, muestran un continuo desgaste electoral. El PCI de Italia liderado ahora por Achille Occhieto, busca afanosamente de salir de la crisis, culpando a Palmiro Togliatti el antiguo dirigente del Partido, por su silenciosa aprobación de la invasión de Checoslovaquia y los dos más grandes estados marxistas, China y la Unión Soviética, están empeñados en una carrera para ver democratización y privatización similar a Occidente.

El camino hacia la “occidentalización” es visto con buenos ojos por los países de la Comunidad Europea y los Estados Unidos, por que representa una tendencia al apaciguamiento. Pero no todos piensan así. Nixon en su último libro “1999” (victoria sin guerra) afirma que los líderes del Kremlin no quieren la guerra, pero desean dominar el mundo, no han renunciado a esta idea, es un error pensar que la política exterior de Gorbachov es moderada, su sus reformas tienen éxito, el imperio soviético será más poderoso; más peligroso.

Gorbachov dueño ahora del tablero mueve las piezas de ajedrez, de acuerdo a su plan salen Gromiko y Demichev y V. Vorótnikov asume la presidencia del Presidio del Soviet Supremo.

¿Podrá la URSS, sortear el difícil tránsito del dominio político absoluto, al de un esquema democrático de libre competencia, sin sufrir los trastornos sociales y políticos de todo alumbramiento, de toda revolución social?

La opinión mundial, observa atentamente ese proceso de transformación, con evidentes muestras de interés, suspenso y esperanza.

Interrogantes de la perestroika

La revolución lanzada por Gorbachov, al asumir el mando el 11 de marzo de 1985, constituye el suceso más destacado en la historia del partido comunista desde su inicio en 1917. La Perestroika basada en la apertura política, el derecho a la crítica, las reformas económicas, la legislación referente al alquiler de las tierras, las elecciones democráticas, la autonomía de las repúblicas que forman la Unión Soviética, contiene conceptos que modifican los fundamentos de Marx y Lenin.

Winston Churchill definió una vez a Rusia como un secreto envuelto en un misterio, ahora gracias a la política de apertura sabemos por boca de los mismos economistas soviéticos que ocurrió en esos oscuros decenios.

Basta escuchar a Abel Aganbegyan, consejero económico de Gorbachov y uno de los propugnadores del cambio, en su libro “Perestroika 1989” explicando cómo los largos años de dogmatismo, y el periodo del culto a la personalidad (léase stalinismo) han afectado la estructura económica del estado hasta el punto de hacerse insostenible, existe afirma el autor, una continua reducción de los servicios médicos que llegan a sólo 4% en comparación con 8% y 12% en otros países, un alto porcentaje de mortalidad infantil que va en aumento y la baja calidad de los artículos productos y consumidos en Rusia generan descontento.

Para Nikolai Shmelyov, parlamentario soviético, debido a la falta de una planificación adecuada, Rusia produce más acero del que necesita y más tractores y zapatos de mala calidad que ningún otro país, pero carece de producción de alta tecnología.

Por su parte Zbigniew Brzezinski (ex consejero en asuntos de seguridad nacional en la administración de Carter) va un poco más lejos, en su último libro “El gran fracaso”, afirma que la paralización de la economía, el atraso tecnológico y el decaimiento social, es un inescapable legado de la política bajo los principios de Lenin, continuada con algunas modificaciones en la era Brezhnev, demostrando la dolorosa desproporción entre el masivo sacrificio humano y los escasos beneficios socioeconómicos logrados en la Unión Soviética, lo que el autor califica como “la agonía del comunismo”.

La tarea de Gorbachov es difícil, porque debe dejar de lado el leninismo, pero sin atreverse a decir que lo repudiará.

La Perestroika, hay que confesarlo, esta todavía entrante de proyecto, de declaración de buenos deseos, con muchas interrogantes y pocas respuestas. Como podrá hacerse realidad, llevando a la práctica sus postulados y alcances, es actualmente materia de discusión y estudio. Como reconciliar por ejemplo la democratización de la vida política y social con la retención del monopolio del poder por un partido único, es otra incógnita. Mijaíl Gorbachov repitió su tesis del partido único antes de las elecciones, pero la victoria del opositor Boris Yeltsin, abre una brecha en ese concepto marcando un paso hacia el pluralismo político, cuyo esquema no figura en el diseño inicial del proyecto.

El planteamiento que tiende a una occidentalización de la economía, está sujeta también a críticas y dudas. Cómo puede Rusia conseguir una economía balanceada y un rublo no infraccionario que sea convertible con las divisas de otros países, sin pasar primero por el doloroso periodo de un alto precio de alimentos y servicios que están actualmente a un precio inferior a sus costos, es decir subsidiados, es otro problema.

Retirado el velo del misterio, la Unión Soviética muestra los mismos problemas y necesita aplicar las mismas soluciones que muchos países del tercer mundo. No hay nada nuevo bajo el sol.
Estas son algunas de las objeciones e interrogantes acerca del lanzamiento de la Perestroika, Gorbachov ha destapado la caja de Pandora, pero también y esto hay que reconocerlo, ha abierto el camino a la esperanza, a la posibilidad para el pueblo ruso de acceder a una forma de vida democrática y a una etapa que se espera sea de pacificación a nivel mundial. ¿Podrá el líder soviético llevar a cabo exitosamente esta segunda revolución?

Especie en peligro de extinción: el hombre

Cuando Brigitte Bardot se dedicó a recoger animales abandonados o enfermos y enviar cartas a diferentes gobiernos en defensa de especies maltratadas o en vías de extinción, aunque muchos lo consideraran una excentricidad de la estrella francesa, el tiempo ha venido a darle la razón. Lo que se inició a nivel mundial como un movimiento de compasión hacia los animales, se convierte ahora en un llamado de alerta hacia un inminente peligro: la extinción de las especies, incluido el ser humano.

Al acercarnos al nuevo milenio la urgencia de comprender nuestro futuro se va intensificando. El hombre, erigido como dominador de la creación, descubre que es sólo una simple pieza del vasto engranaje de la vida y su reinado en al Tierra una ilusión, una defectuosa visión; hemos vivido de espaldas a la realidad: somos el resultado de la naturaleza, y dependemos íntegramente de ella para subsistir y desarrollar.

Con 5.7 billones de seres humanos, la superficie de nuestro planeta está soportando una densidad cada vez mayor y nuestro futuro evolucionario es incierto y rodeado de peligros, el más alarmante de ellos la extinción de numerosas especies de plantas y animales. Las cifras nos revelan una posmosa evidencia: que desde el comienzo de la evolución biológica han existido cerca de 30 billones de especies y hoy en día sólo 30 millones subsisten, esta significa llana y descarnadamente, que el 99.7% de las especies se ha extinguido. Se menciona diversas causas súbitos cambios climáticos, competencia, mala suerte, desadaptación, caída de asteroides, genes defectuosos, pero el mayor factor de extinción, el gran depredados, es en la actualidad el hombre.

Según Richard Leokey, en su último libro The Sixth Extinction (1995), ha habido cinco grandes periodos de extinción en la larga historia de la tierra, el más reciente hace 65 millones de años, cuando todos los dinosaurios desaparecieron en un sorprendente corto periodo de tiempo, un instante geológico. De acuerdo a los pronósticos y evidencias, un sexto y temible extinción está próxima a ocurrir: 20,000 especies desaparecen anualmente y las imágenes mantienen una alarmante semejanza con los síntomas que precedieron el comienzo de las otras cinco grandes extinciones. “Si no evitamos esta catástrofe, el Homo Sapiens seguirá al mastodonte, a los dinosaurios y a otras víctimas de la extinción”.

El cruce del Rubicón para el género humano, según Niles Eldredge, en su libro Dominion (1995), comenzó hace 10,000 años con la inversión que cambió nuestra posición en el mundo natural: la agricultura, que convirtió al hombre en la primera especie, en 3,500 millones de años de evolución, en ser capaz de vivir fuera de los límites del ecosistema, desencadenando así la explosión demográfica.

El crecimiento de la población no puede persistir al ritmo actual, porque estamos agotando las reservas minerales y energéticas de las cuales dependemos y porque estamos ligados a un delicado ciclo de carbono, nitrógeno y oxígeno y la masiva extinción que estamos propiciando pone en riesgo la realización de estos ciclos vitales para nosotros. Estamos destruyendo las fuentes que producen alimentos y oxígeno y nos enfrentamos ante la gran incógnita: ¿Pueden la naturaleza y la cultura coexistir?

¿Qué significa para nosotros si sólo una parte o la mitad de las especies fueron dejadas en el olvido y desaparecieran en algún tiempo durante el próximo siglo? Animales y plantas son recursos potenciales de nuevos materiales, alimentos, medicinas y, sobre todo, porque su intervención es decisiva para abastecer la química de la atmósfera y el suelo. Ponemos en riesgo nuestra supervivencia en el planeta al permitir la erosión de la riqueza natural el mundo destruyendo las fuentes que producen alimentos y oxígeno. Recursos que, en el inmediato pasado, parecían inagotables.

Para el famoso antropólogo Richard Leakey, “el más claro mensaje de la historia de la vida es que los mayores y catastróficos colapsos de la diversidad biológica pueden ocurrir y han ocurrido y pueden ser irreversibles e impredecibles”.

Por mucho tiempo no sólo las extinciones masivas han sido destruidas como sujeto de estudio, sino también, hasta hace poco, la peligrosa desaparición de plantas y animales que ocurre cada día. Los desiertos avanzan, así como continúa la destrucción de la floresta tropical en el Perú y Brasil, se contaminan las aguas y la capa de ozono de la atmósfera se reduce, sin que reflexionemos seriamente sobre las consecuencias que esos sucesos tienen para nosotros.

El misterio acerca de las causad de las masivas extinciones que se han producido en la historia evolutiva no ha sido develado pero, para la próxima y sexta extinción “si sabemos quién es el culpable” afirma Leakey, refiriéndose al ser humano. Sus amenazantes predicciones tienen el respaldo de amplios estudios; él es actualmente director de la oficina de conservación y mantenimiento de la vida salvaje en su tierra natal, Kenia.

Lo que faltó añadir en sus comentarios es que somos los únicos mamíferos en la creación que podemos hacer algo de nuestra parte para detener esta catástrofe, si tomamos a tiempo conciencia del peligro y, como dice Niles Eldredge: “El hombre debe decidirse a utilizar la herramienta que lo ha ayudado a sobrevivir hasta ahora: su inteligencia y comprender que todas las criaturas –incluyendo las personas- tenemos limitaciones y dependemos de nuestro mundo natural”.

El fantasma de la deflación

Superando el vendaval inflacionario mundial, se cierne ahora sobre el horizonte económico un nuevo peligro, el espectro de la deflación, con consecuencias económicas que pueden ser aun más severas.

Cuando en 1996, Roger Bootel alertaba en su libro “La muerte de la inflación” (que comenté favorablemente en un artículo) sobre el peligro que la economía caiga en un ciclo inflacionario, pareció en ese tiempo más una suposición lejana que una evidencia calculada. “¿Podemos imaginar – preguntaba el autor – un mundo sin inflación, con precios en las tiendas subiendo algunos años un 2 o un 1.5% pero cayendo en otros; con salarios subiendo estos porcentaje en los buenos años, pero estáticos o disminuyendo en otros? ¿Sería este un mundo imaginario? No se trata de una propuesta quimérica, es la forma como las cosas ocurrieron la mayor parte del tiempo, en los días anteriores a la Segunda Guerra Mundial”. También anunció enfáticamente “Este es el mundo que estará de regreso”. Dos años más tarde los indicadores económicos están bastante cerca de confirmar ahora su punto de vista.

Con la inflación de dos y más dígitos, buscar con prioridad la estabilidad de los precios se convirtió en una obsesión mundial. Combatida a costa de un lento crecimiento o provocando recesión, amarga pero contundente medicina, el alza de los precios comenzó a detenerse y a disminuir a lo que se supone sería una meta ideal: la inflación cero, con evidentes ventajas. Generar la caída de los intereses, posibilidad de extender las ventas y la planificación de las inversiones a largo plazo y mejorar la productividad; medidas que benefician a los consumidores. Pero la erosión de los precios, saludada con justificado entusiasmo, comienza en algunos casos a declinar bajo la barrera del cero, proyectando así una latente amenaza deflacionaria.

Empresarios, banqueros, analistas, economistas, observan con temor la posibilidad de una deflación global, con negativas consecuencias: si los precios comienzan a caer, los compradores posponen el gasto en espera de mejores oportunidades, la caída de la demanda deprime nuevamente los precios y la baja producción genera desempleo y aumenta la cartera de deudores morosos. El ciclo negativo comienza a cerrarse, en una clásica espiral con persistencia inclinación deflacionaria.

Alan Greenspan, responsable del Federal Reserve, considerado el artífice de la prosperidad norteamericana y la lucha contra la inflación, se encuentra ahora más atento al peligro provocado por la caída de los precios que a la inflación y eleva una voz de alarma por la presencia de fuertes corrientes deflacionarias en los mercados externos. A pesar del notable crecimiento económico en Estados Unidos, el porcentaje de inflación se ha mantenido en sólo 1.8.% en los últimos seis meses. El FMI vaticina a su vez que el porcentaje de inflación para las 7 potencias económicas será de 1.4%, el más bajo en los últimos 40 años. Situación que coincide exactamente con los pronósticos de Roger Bootle.

Japón, la segunda potencia económica del mundo, se encuentra al borde de experimentar un proceso deflacionario. Los precios al consumidor, propiedades y salarios han caído simultáneamente y pese a que las tasas de interés se acercan a cero, no estimula a los consumidores a gastar o utilizar el crédito; sin tomas que nos traen a la memoria la crisis de los años 30 caracterizada por una severa caída de precios, que llevaron a la bancarrota y al masivo desempleo. Una copia xerox de lo que podría ocurrir si la erosión de los precios se acentúa.

Para el Perú, que sale con dificultad del túnel inflacionario, las advertencias sobre el peligro de una espiral deflacionaria parecen lejanas. Hemos experimentado, sin embargo, el primer campanazo anunciado con cierta satisfacción, que el índice de precios al consumidor ha mostrado en setiembre un efecto negativo 0.54% y 0.33% en octubre, según el INEI.

Aunque la crisis asiática no es la causa directa de la deflación, se convierte en un complemento indeseable que agudiza el actual panorama. Los economistas aconsejan como pautas precautelatorias para superar la delación en los países expuestos a este fenómeno, bajar los intereses y los impuestos, si se hacen ambos a la vez es mejor; la idea es generar gasto e incendiar la demanda. No debemos olvidar que un activo ingrediente deflacionario es el insuficiente ofrecimiento monetario.

Los análisis piensan que si las empresas industriales siguen mejorando su productividad, aún manteniendo los mismos precios, pueden generar utilidades y escapar de la tenaza deflacionaria. Para los análisis esta suposición es fácil en a práctica. El problema es que la amenaza de la deflación está en el aire y puede caer sobre nosotros.

El cofre del tesoro: Hong Kong

En histórica ceremonia cívico-militar, Hong Kong pasó a la soberanía de China. De regreso a sus raíces étnicas, culturales e históricas, la ciudad no es, sin embargo, la misma que fue arrebatada hacer 156 años, cuando era sólo un grupo de pequeñas islas semidesérticas con pocos habitantes. Hong Kong es ahora una asombrosa potencia económica con un alto índice de crecimiento a nivel mundial, con una nueva mentalidad, una filosofía y una actitud distinta forjada en la dura tarea de sobrevivir alejada de su contexto nacional y sin recursos naturales.

Mientras China endurecía el estatismo y las prácticas marxistas de planificación central e Inglaterra, la potencia colonial, elegía un gobierno socialista al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Hong Kong dio un giro, al parecer riesgoso y desesperado, hacia el libre mercado. Ofreciendo una baja tasa impositiva (15% de promedio) y liberación de importaciones, atrajo numerosos inversionistas, que impulsaron el colosal crecimiento posterior.

El regreso de Hong Kong a la soberanía de una nación con principios económicos y, sobre todo políticos no sólo diferentes sino antagónicos –el mismo régimen que acalló a sangre y fuego las protestas en la Plaza Tiananmen y difundió el terror en la revolución cultural- implica un inevitable riesgo que nos lleva a preguntar: ¿puede un bastión capitalista convivir con un sistema de orientación marxista que ha demostrado intolerancia hacia ideas distintas o divergentes?

El terror a que la anexión pueda afectar las normas y sistemas de vida de Hong Kong dio inicio a tendencias de éxodo de personas y capitales que llevaron al gobierno chino a la necesidad de ofrecer garantías de mantener el estatus de la ciudad, contenidas en un acuerdo sino-británico firmado en 1984. Este compromiso fue ratificado y ampliado oficialmente por el Presidente chino Jiang Zemin, en la ceremonia del 30 de junio, al declarar “Un país, dos sistemas”, garantizando el respeto a las libertades políticas, sociales y económica de Hong Kong por 50 años. China sólo se encargará de la defensa y la políticas exterior.

Los fuegos artificiales que encendieron el cielo de la ciudad en la ceremonia de traspaso no lograron, sin embargo, atenuar la inquietud que experimentan sus habitantes. Las interrogantes persisten: ¿cumplirá Bejing íntegramente el acuerdo sino-británico por Jiang Zemin? Aunque la credibilidad del régimen chino no es muy alta, es posible conceder a las declaraciones del presidente cierto grado de confianza, si entendemos que el acuerdo está avalado en el ejercicio de la mutua conveniencia.

Gran parte de las inversiones de Hong Kong son chinas y a su vez Hong King tiene grandes capitales en China, cuya economía ha ayudado a modernizar, ofreciendo el segundo mayor puerto exportador del mundo y un competente sistema financiero con 186 bancos, que ayudarán a expandir el comercio internacional. El apartarse de la línea de economía controlista, gracias a la iniciativa de Deng Xiaoping de conceder autonomía a las provincias, programa que salvó al país del colapso en que se encontraba, facilitará la coincidencia económica entre ambas partes. Alterar las reglas del juego afectaría la próspera economía de Hong Kong, y equivaldría a matar a la gallina de los huevos de oro perjudicando paralelamente los intereses de China.

El punto crítico se concentra en el plano político, en la dura línea dictatorial impuesta por el gobierno chino, una posición divergente con los principios de Hong Kong cuya prosperidad depende, en gran parte, del ejercicio de las libertades civiles y la libertad de prensa. La intolerancia puede amenazar la estabilidad armónica de dichas relaciones. De otro lado, si bien la interferencia política es peligrosa, no es menos cierto que el regreso de Hong Kong, el hijo liberal, pregonando y exigiendo sus derechos a la democracia y la libertad, conservando su propia moneda y un alto grado de autonomía, representa a su vez un peligro para la estabilidad política del régimen chino y puede convertirse en la palanca que forzará la puerta de la dictadura.

Las medidas aprobadas por el gobierno de Beijing dadas a conocer por el Jefe de la Policía, imponiendo restricciones a las manifestaciones y partidos políticos causando malestar en los hongkoneses, demuestran que el espectro de la Plaza Tiananmen y el terror, ocupan todavía un lugar preferente en las pesadillas de los líderes chinos.

Al alejarse el “Britannia”, concluida la ceremonia, con el príncipe Carlos y el gobernador británico Chris Patten a bordo, Inglaterra le dice adiós, derramando algunas lágrimas, a una de las últimas piezas de un imperio, dejando tras de sí, en manos de China, el fabuloso cofre del tesoro: Hong Kong un tesoro que Beijing tiene que aprender a administrar.

lunes, 10 de marzo de 2008

El gran viaje de Fidel Castro

El carro de la revolución cubana, aún empujado con todo el rigor por Fidel Castro y su equipo, no caminaba y más bien desandaba en el campo económico. Y el proyecto, de una sociedad diferente, próspera y justa, se iba haciendo cada vez más lejano. Al desplomarse en 1991 la Unión Soviética, con cuya ayuda sobrevivida la frágil economía de la isla, se enfrentó a una aguda crisis: una enorme caída de 34%, mucho más profunda que la de Allende en Chile.

Urgido por la catastrófica situación, Castro enfrenta el arduo dilema de variar hacia un “nuevo esquema”. En 1993, en un sorprendente viaje, despenalizó “la tenencia de moneda convertible”: el dólar; una operación controversial pero efectiva. Los dólares comenzaron a fluir en las agónicas arcas del Estado.

La ayuda enviada por los exilados cubanos a sus familiares así como las llamadas telefónicas al exterior, a lo que se añade la visita desde Miami llevando víveres, medicinas y artefactos, sobrepasa los 450 millones de dólares anuales.

La primera sorpresa para quien visita Cuba después de un largo tiempo es la afluencia del comercio, el aumento del turismo y la puesta en marcha de proyectos industriales, comerciales, telefónicos, petroleros, hoteleros, la inversión en telecomunicaciones, restaurantes y refinerías. Hay 500 empresas privadas que importan y exportan productos, la actividad petrolera aumentó 40%. Existen centros de biotecnología que fabrican productos antibacterianos, incluso vacuna para la meningitis, que comienzan a exportarse. Inversionistas de 55 países han colocado 2.100 millones de dólares en los últimos años.

Si el objetivo de la revolución, proclamada a los cuatro vientos, era crear un Estado social-marxista bajo el lema “socialismo o muerte”, culpando de todos los males a la empresa privada, drásticamente expulsada de Cuba, podemos preguntarnos: ¿Después de haber sido estas empresas incautadas, nacionalizadas, y cerradas, aun las más pequeñas, sin recibir ninguna comprensión económica, cómo es que estos empresarios han logrado eludir la severa vigilancia cubana y filtrarse nuevamente en la isla?

La respuesta puede ser aun más sorprendente: estas empresas han sido invitadas por Fidel Castro. Se les brindó no sólo licencia sino la más cordial bienvenida. Una nueva ley de inversiones atrajo a las de 600 empresarios de Europa, España, Canadá, México, Chile y otras naciones, en mejores condiciones de las que tenían cuando la libre empresa trabajaba en Cuba.

¿Cómo podríamos definir qué clase de híbrido político-económico constituye un Estado con una cúpula y una organización social-marxista, en convivencia con el sistema de economía de libre empresa? Es una pregunta difícil de responder.

Lo interesante de este análisis es constata que compartiendo en Cuba las mismas difíciles condiciones impuestas por el embargo de los Estados Unidos, la iniciativa privada ha demostrado su capacidad para crear empresas, generar ganancias, aliviar la difícil situación económica de la isla, en comparación con el sistema económico social-marxista. La libre empresa en la práctica, una victoria sobre el sistema de planeamiento central.

Y éste no es el único caso. El colosal crecimiento de la economía China con un índice de 13% por varios, el más alto a nivel global, muestra a un Estado totalitario de filiación marxista cuya economía descansa en los pilares de la libre empresa.

El viraje de Fidel Castro es positivo. El 68% de las tierras agrícolas dedicadas al cultivo de tabaco, café y cacao son ahora de propiedad individual. A más de 200.000 cubanos se les ha permitido autoemplearse. La invitación a empresas privadas ha aliviado la precaria situación del pueblo cubano y ahora la posibilidad de un futuro reingreso de Cuba al seno de las naciones democráticas.

El fantasma de la deflación

Superando el vendaval inflacionario mundial, se cierne ahora sobre el horizonte económico un nuevo peligro, el espectro de la deflación, con consecuencias económicas que pueden ser aun más severas.

Cuando en 1996, Roger Bootel alertaba en su libro “La muerte de la inflación” (que comenté favorablemente en un artículo) sobre el peligro que la economía caiga en un ciclo inflacionario, pareció en ese tiempo más una suposición lejana que una evidencia calculada. “¿Podemos imaginar – preguntaba el autor – un mundo sin inflación, con precios en las tiendas subiendo algunos años un 2 o un 1.5% pero cayendo en otros; con salarios subiendo estos porcentaje en los buenos años, pero estáticos o disminuyendo en otros? ¿Sería este un mundo imaginario? No se trata de una propuesta quimérica, es la forma como las cosas ocurrieron la mayor parte del tiempo, en los días anteriores a la Segunda Guerra Mundial”. También anunció enfáticamente “Este es el mundo que estará de regreso”. Dos años más tarde los indicadores económicos están bastante cerca de confirmar ahora su punto de vista.

Con la inflación de dos y más dígitos, buscar con prioridad la estabilidad de los precios se convirtió en una obsesión mundial. Combatida a costa de un lento crecimiento o provocando recesión, amarga pero contundente medicina, el alza de los precios comenzó a detenerse y a disminuir a lo que se supone sería una meta ideal: la inflación cero, con evidentes ventajas. Generar la caída de los intereses, posibilidad de extender las ventas y la planificación de las inversiones a largo plazo y mejorar la productividad; medidas que benefician a los consumidores. Pero la erosión de los precios, saludada con justificado entusiasmo, comienza en algunos casos a declinar bajo la barrera del cero, proyectando así una latente amenaza deflacionaria.

Empresarios, banqueros, analistas, economistas, observan con temor la posibilidad de una deflación global, con negativas consecuencias: si los precios comienzan a caer, los compradores posponen el gasto en espera de mejores oportunidades, la caída de la demanda deprime nuevamente los precios y la baja producción genera desempleo y aumenta la cartera de deudores morosos. El ciclo negativo comienza a cerrarse, en una clásica espiral con persistencia inclinación deflacionaria.

Alan Greenspan, responsable del Federal Reserve, considerado el artífice de la prosperidad norteamericana y la lucha contra la inflación, se encuentra ahora más atento al peligro provocado por la caída de los precios que a la inflación y eleva una voz de alarma por la presencia de fuertes corrientes deflacionarias en los mercados externos. A pesar del notable crecimiento económico en Estados Unidos, el porcentaje de inflación se ha mantenido en sólo 1.8.% en los últimos seis meses. El FMI vaticina a su vez que el porcentaje de inflación para las 7 potencias económicas será de 1.4%, el más bajo en los últimos 40 años. Situación que coincide exactamente con los pronósticos de Roger Bootle.

Japón, la segunda potencia económica del mundo, se encuentra al borde de experimentar un proceso deflacionario. Los precios al consumidor, propiedades y salarios han caído simultáneamente y pese a que las tasas de interés se acercan a cero, no estimula a los consumidores a gastar o utilizar el crédito; sin tomas que nos traen a la memoria la crisis de los años 30 caracterizada por una severa caída de precios, que llevaron a la bancarrota y al masivo desempleo. Una copia xerox de lo que podría ocurrir si la erosión de los precios se acentúa.

Para el Perú, que sale con dificultad del túnel inflacionario, las advertencias sobre el peligro de una espiral deflacionaria parecen lejanas. Hemos experimentado, sin embargo, el primer campanazo anunciado con cierta satisfacción, que el índice de precios al consumidor ha mostrado en setiembre un efecto negativo 0.54% y 0.33% en octubre, según el INEI.

Aunque la crisis asiática no es la causa directa de la deflación, se convierte en un complemento indeseable que agudiza el actual panorama. Los economistas aconsejan como pautas precautelatorias para superar la delación en los países expuestos a este fenómeno, bajar los intereses y los impuestos, si se hacen ambos a la vez es mejor; la idea es generar gasto e incendiar la demanda. No debemos olvidar que un activo ingrediente deflacionario es el insuficiente ofrecimiento monetario.
Los análisis piensan que si las empresas industriales siguen mejorando su productividad, aún manteniendo los mismos precios, pueden generar utilidades y escapar de la tenaza deflacionaria. Para los análisis esta suposición es fácil en a práctica. El problema es que la amenaza de la deflación está en el aire y puede caer sobre nosotros.

Lima, ciudad contaminada

Cientos de miles de vehículos automotores, muchos de ellos con fallas técnicas y con 25 años de antigüedad, descargan sobre la ciudad de Lima gases contaminantes, al punto de que se pensó en declarar en estado de emergencia el Centro Histórico, así como algunas de las principales avenidas y el distrito de Comas, que mostraron una concentración de micropartículas tóxicas superior a 350 por metro cúbico (lo normal es 100). Gracias a la campaña iniciada por El Comercio, que lanzó la voz de alerta, se comenzó a informar acerca de las características de estos gases y los daños específicos que ocasionaron. La lista de los contaminantes producidos por el tránsito vehicular es bastante amplia: monóxidos de carbono, óxidos de nitrógeno, bióxido de azufre, a los que se añade bencenos y plomo. El espeso y desagradable humo negro que despiden los motores diesel contiene hollín que unta los pulmones e incluye mas de 400 componentes, de los cuales 11 son activos cancerígenos, que afectan incluso la vista. El monóxido de carbono es uno de los mas abundantes y dañinos. El efecto nocivo es debido a un fenómeno químico-biológico, la hemoglobina de los glóbulos rojos toma en los pulmones el oxígeno y forma con ese gas un compuesto inestable, la oxihemoglobina (HBO2), que al llegar a los tejidos se desdobla dejando el oxígeno de recambio y transportando anhídrido carbónico. Cuando el monóxido de carbono penetra en los pulmones forma con la hemoglobina un compuesto estable, la dioxihemoglobina, la cual no se desdobla en los tejidos y los glóbulos rojos así constituidos quedan incapacitados para proveer oxígeno. Y esta es la razón por la que en dosis elevadas el monóxido provoca la muerte por asfixia. Sólo en EE.UU. dicho gas causa el deceso de 250 personas cada año. La absorción de dosis menores de monóxido debido al tráfico vehicular no causa la muerte, pero realizar ejercicios o caminar en zonas de mucho tráfico no es saludable porque aumenta la cantidad de monóxido en la sangre.

Con el objeto de controlar y disminuir el índice de contaminación, la Municipalidad de Lima ha puesto en marcha una amplia operación llamada Humo 2000, con la participación de personal especializado de Senati, que comprende la medición de gases y revisión de vehículos contaminantes. Los infractores están siendo sancionados con multas y tienen un plazo para reparaciones. La operación incluye una charla de capacitación para los conductores. El programa dispone que 8.000 vehículos en mal estado deben salir de la circulación el 31 de diciembre y otros 20.000 para el año 2004 y sustituidos por nuevas unidades. Para mantener un adecuado control de las emanaciones tóxicas se requiere realizar afinamientos con regularidad. Los motores diesel necesitan una revisión mas profunda.

Es posible detectar a simple vista, una disminución de las unidades que despiden ese letal humo negro en las calles de la ciudad, lo que sugiere que las medidas están bien orientadas. La tarea de saneamiento debe continuar e intensificarse, porque el peligro subsiste.

Segunda entrada