jueves, 13 de marzo de 2008

Especie en peligro de extinción: el hombre

Cuando Brigitte Bardot se dedicó a recoger animales abandonados o enfermos y enviar cartas a diferentes gobiernos en defensa de especies maltratadas o en vías de extinción, aunque muchos lo consideraran una excentricidad de la estrella francesa, el tiempo ha venido a darle la razón. Lo que se inició a nivel mundial como un movimiento de compasión hacia los animales, se convierte ahora en un llamado de alerta hacia un inminente peligro: la extinción de las especies, incluido el ser humano.

Al acercarnos al nuevo milenio la urgencia de comprender nuestro futuro se va intensificando. El hombre, erigido como dominador de la creación, descubre que es sólo una simple pieza del vasto engranaje de la vida y su reinado en al Tierra una ilusión, una defectuosa visión; hemos vivido de espaldas a la realidad: somos el resultado de la naturaleza, y dependemos íntegramente de ella para subsistir y desarrollar.

Con 5.7 billones de seres humanos, la superficie de nuestro planeta está soportando una densidad cada vez mayor y nuestro futuro evolucionario es incierto y rodeado de peligros, el más alarmante de ellos la extinción de numerosas especies de plantas y animales. Las cifras nos revelan una posmosa evidencia: que desde el comienzo de la evolución biológica han existido cerca de 30 billones de especies y hoy en día sólo 30 millones subsisten, esta significa llana y descarnadamente, que el 99.7% de las especies se ha extinguido. Se menciona diversas causas súbitos cambios climáticos, competencia, mala suerte, desadaptación, caída de asteroides, genes defectuosos, pero el mayor factor de extinción, el gran depredados, es en la actualidad el hombre.

Según Richard Leokey, en su último libro The Sixth Extinction (1995), ha habido cinco grandes periodos de extinción en la larga historia de la tierra, el más reciente hace 65 millones de años, cuando todos los dinosaurios desaparecieron en un sorprendente corto periodo de tiempo, un instante geológico. De acuerdo a los pronósticos y evidencias, un sexto y temible extinción está próxima a ocurrir: 20,000 especies desaparecen anualmente y las imágenes mantienen una alarmante semejanza con los síntomas que precedieron el comienzo de las otras cinco grandes extinciones. “Si no evitamos esta catástrofe, el Homo Sapiens seguirá al mastodonte, a los dinosaurios y a otras víctimas de la extinción”.

El cruce del Rubicón para el género humano, según Niles Eldredge, en su libro Dominion (1995), comenzó hace 10,000 años con la inversión que cambió nuestra posición en el mundo natural: la agricultura, que convirtió al hombre en la primera especie, en 3,500 millones de años de evolución, en ser capaz de vivir fuera de los límites del ecosistema, desencadenando así la explosión demográfica.

El crecimiento de la población no puede persistir al ritmo actual, porque estamos agotando las reservas minerales y energéticas de las cuales dependemos y porque estamos ligados a un delicado ciclo de carbono, nitrógeno y oxígeno y la masiva extinción que estamos propiciando pone en riesgo la realización de estos ciclos vitales para nosotros. Estamos destruyendo las fuentes que producen alimentos y oxígeno y nos enfrentamos ante la gran incógnita: ¿Pueden la naturaleza y la cultura coexistir?

¿Qué significa para nosotros si sólo una parte o la mitad de las especies fueron dejadas en el olvido y desaparecieran en algún tiempo durante el próximo siglo? Animales y plantas son recursos potenciales de nuevos materiales, alimentos, medicinas y, sobre todo, porque su intervención es decisiva para abastecer la química de la atmósfera y el suelo. Ponemos en riesgo nuestra supervivencia en el planeta al permitir la erosión de la riqueza natural el mundo destruyendo las fuentes que producen alimentos y oxígeno. Recursos que, en el inmediato pasado, parecían inagotables.

Para el famoso antropólogo Richard Leakey, “el más claro mensaje de la historia de la vida es que los mayores y catastróficos colapsos de la diversidad biológica pueden ocurrir y han ocurrido y pueden ser irreversibles e impredecibles”.

Por mucho tiempo no sólo las extinciones masivas han sido destruidas como sujeto de estudio, sino también, hasta hace poco, la peligrosa desaparición de plantas y animales que ocurre cada día. Los desiertos avanzan, así como continúa la destrucción de la floresta tropical en el Perú y Brasil, se contaminan las aguas y la capa de ozono de la atmósfera se reduce, sin que reflexionemos seriamente sobre las consecuencias que esos sucesos tienen para nosotros.

El misterio acerca de las causad de las masivas extinciones que se han producido en la historia evolutiva no ha sido develado pero, para la próxima y sexta extinción “si sabemos quién es el culpable” afirma Leakey, refiriéndose al ser humano. Sus amenazantes predicciones tienen el respaldo de amplios estudios; él es actualmente director de la oficina de conservación y mantenimiento de la vida salvaje en su tierra natal, Kenia.

Lo que faltó añadir en sus comentarios es que somos los únicos mamíferos en la creación que podemos hacer algo de nuestra parte para detener esta catástrofe, si tomamos a tiempo conciencia del peligro y, como dice Niles Eldredge: “El hombre debe decidirse a utilizar la herramienta que lo ha ayudado a sobrevivir hasta ahora: su inteligencia y comprender que todas las criaturas –incluyendo las personas- tenemos limitaciones y dependemos de nuestro mundo natural”.

0 comentarios: