lunes, 10 de marzo de 2008

Lima, ciudad contaminada

Cientos de miles de vehículos automotores, muchos de ellos con fallas técnicas y con 25 años de antigüedad, descargan sobre la ciudad de Lima gases contaminantes, al punto de que se pensó en declarar en estado de emergencia el Centro Histórico, así como algunas de las principales avenidas y el distrito de Comas, que mostraron una concentración de micropartículas tóxicas superior a 350 por metro cúbico (lo normal es 100). Gracias a la campaña iniciada por El Comercio, que lanzó la voz de alerta, se comenzó a informar acerca de las características de estos gases y los daños específicos que ocasionaron. La lista de los contaminantes producidos por el tránsito vehicular es bastante amplia: monóxidos de carbono, óxidos de nitrógeno, bióxido de azufre, a los que se añade bencenos y plomo. El espeso y desagradable humo negro que despiden los motores diesel contiene hollín que unta los pulmones e incluye mas de 400 componentes, de los cuales 11 son activos cancerígenos, que afectan incluso la vista. El monóxido de carbono es uno de los mas abundantes y dañinos. El efecto nocivo es debido a un fenómeno químico-biológico, la hemoglobina de los glóbulos rojos toma en los pulmones el oxígeno y forma con ese gas un compuesto inestable, la oxihemoglobina (HBO2), que al llegar a los tejidos se desdobla dejando el oxígeno de recambio y transportando anhídrido carbónico. Cuando el monóxido de carbono penetra en los pulmones forma con la hemoglobina un compuesto estable, la dioxihemoglobina, la cual no se desdobla en los tejidos y los glóbulos rojos así constituidos quedan incapacitados para proveer oxígeno. Y esta es la razón por la que en dosis elevadas el monóxido provoca la muerte por asfixia. Sólo en EE.UU. dicho gas causa el deceso de 250 personas cada año. La absorción de dosis menores de monóxido debido al tráfico vehicular no causa la muerte, pero realizar ejercicios o caminar en zonas de mucho tráfico no es saludable porque aumenta la cantidad de monóxido en la sangre.

Con el objeto de controlar y disminuir el índice de contaminación, la Municipalidad de Lima ha puesto en marcha una amplia operación llamada Humo 2000, con la participación de personal especializado de Senati, que comprende la medición de gases y revisión de vehículos contaminantes. Los infractores están siendo sancionados con multas y tienen un plazo para reparaciones. La operación incluye una charla de capacitación para los conductores. El programa dispone que 8.000 vehículos en mal estado deben salir de la circulación el 31 de diciembre y otros 20.000 para el año 2004 y sustituidos por nuevas unidades. Para mantener un adecuado control de las emanaciones tóxicas se requiere realizar afinamientos con regularidad. Los motores diesel necesitan una revisión mas profunda.

Es posible detectar a simple vista, una disminución de las unidades que despiden ese letal humo negro en las calles de la ciudad, lo que sugiere que las medidas están bien orientadas. La tarea de saneamiento debe continuar e intensificarse, porque el peligro subsiste.

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